Header image for news printout

Declaración de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, con motivo de la reunión de la COP-26

English

“Ha llegado el momento de dejar atrás los discursos vacíos, las promesas rotas y los compromisos incumplidos. Necesitamos que se aprueben leyes, que se apliquen programas y que las inversiones se financien rápida y adecuadamente, sin más demora.

Únicamente la acción urgente y prioritaria puede mitigar o evitar desastres que tendrán una enorme repercusión -que en algunos casos podrían ser letales- sobre todos nosotros, en particular sobre nuestros hijos y nietos.

Los Estados que participan en la reunión de la COP-26, que comienza en Glasgow el próximo domingo, deben cumplir con los compromisos financieros ya contraídos en materia de cambio climático y deben potenciarlos, en vez de hacer caso omiso de ellos por segundo año consecutivo. Deben movilizar de inmediato los recursos necesarios para que podamos atenuar los efectos del cambio climático y adaptarnos a sus consecuencias.

Los colectivos más vulnerables, que son los que más sufren sus repercusiones, -entre los que figuran las comunidades más pobres y marginadas- deberían ser los primeros beneficiarios de esos recursos. Y quienes resultan directamente perjudicados deben participar en los debates, porque sus aportes son indispensables para lograr una acción justa y eficaz. Los Estados también deben acordar salvaguardias ambientales y sociales, y garantizar que los perjudicados cuando se adopten medidas climáticas en virtud del artículo 6 del Acuerdo de París tengan acceso a recursos efectivos.  

Se trata de una obligación de derechos humanos y de una cuestión de supervivencia. Si no disponemos de un planeta sano en el que vivir, no habrá derechos humanos que defender y, si persistimos en el rumbo actual, quizá tampoco quedarán seres humanos.

El primer órgano intergubernamental de derechos humanos del mundo, el Consejo de Derechos Humanos, aprobó el mes pasado una resolución histórica en la que por primera vez se reconoce de manera taxativa que todo ser humano tiene derecho a vivir en un medio ambiente limpio, saludable y sostenible. Este fue un paso de avance importante, pero las declaraciones de principios tienen que transformarse en acciones específicas, con el apoyo de los recursos correspondientes. 

Permítanme decirlo con toda claridad: La triple amenaza del cambio climático, la contaminación ambiental y la pérdida de la diversidad biológica constituye el mayor desafío que afrontan los derechos humanos en nuestra época.

Nos incumbe la responsabilidad compartida de invertir y mitigar los efectos del cambio climático, y esto atañe a los gobiernos y otras autoridades, las empresas y los particulares.

Es el momento de reconvertirnos a una economía sostenible y descarbonizada, y dejar de subsidiar actividades nocivas para nuestro único hogar común. Necesitamos modalidades empresariales que respeten el entorno natural y protejan los derechos humanos.

Ha llegado el momento de cambiar de rumbo -es la única opción que tenemos, si queremos salvaguardar a la humanidad-”.

FIN
Para más información y solicitudes de prensa, por favor contacte con:
Rupert Colville : + 41 22 917 9767 / rcolville@ohchr.org o
Liz Throssell : + 41 22 917 9296 / ethrossell@ohchr.org o
Marta Hurtado :  + 41 22 917 9466mhurtado@ohchr.org
Tag and share
Twitter @UNHumanRights
Facebook unitednationshumanrights
Instagram @unitednationshumanrights